martes, 13 de enero de 2015

EL MARIDO MENTIROSO.

(AL-QUSCIAN)
Una joven muchacha enfermó de la viruela pocos días antes de casarse con un chico bueno y amable que vivía en la ciudad. La viruela le dejó señalada toda la cara y ella se entristeció grandemente, pensando que ya no agradaría a su marido nunca.
El joven, enterado de lo que sucedía, antes de ver a su prometida, le mandó un recado diciéndole:
-“Me duelen mucho los ojos y veo todo borroso”.
Y unos días más tarde le envió otro recado en que le decía:
-“Estoy ciego”.
Se celebró la boda y vivieron juntos en paz y armonía muchos años.
Cuando, después de veinte años de matrimonio, ella murió, el marido abrió los ojos y comenzó a ver con toda normalidad. Cuando sus vecinos le pidieron explicaciones de aquella curación tan extraña, él respondió:
-“No era ciego, pero fingí serlo para que mi mujer no se entristeciese, pensando que yo la veía desfigurada por la viruela”. 

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