jueves, 5 de marzo de 2015

AHÍ FUERA.

Érase una vez una mujer muy devota y llena de amor de Dios. Solía ir a la iglesia las mañanas y por el camino solían acosarla los niños y los mendigos, pero ella iba tan absorta en sus devociones que ni siquiera los veía.
Desde su más tierna infancia había aprendido a practicar sus devociones y estaba convencida de que allí, en la paz y quietud del templo, se encontraba con Jesús cada mañana.
Un buen día, tras haber recorrido el camino acostumbrado, llegó a la iglesia en el preciso momento en que iba a empezar el culto. Empujó la puerta, pero ésta no se abrió. Volvió a empujar, esta vez con más fuerza, y comprobó que la puerta estaba cerrada con llave.
Afligida por no haber podido asistir al culto por primera vez en muchos años, y no sabiendo qué hacer, miró hacia arriba… y justamente allí, frente a sus ojos, vio una nota clavada en la puerta con una chincheta.
La nota decía: “Estoy ahí fuera”. 

1 comentario:

  1. Tampoco el cartel es justo, lo correcto sería decir: «No solo estoy dentro, también ahí fuera". Jesús se encuentra principalmentre en la eucaristía, pero también en cada una de las personas necesitadas que nos encontramos allí donde vayamos.

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