martes, 21 de julio de 2015

EL PERRO Y LA ALMEJA.

ESOPO.

Un perro de esos acostumbrados a comer huevos, al ver una almeja, no lo pensó dos veces, y creyendo que se trataba de un huevo, se la tragó inmediatamente. Desgarradas luego sus entrañas, se sintió muy mal y se dijo:

-- Bien merecido lo tengo, por creer que todo lo que veo redondo son huevos.

No hay comentarios:

Publicar un comentario