sábado, 30 de abril de 2016

BUSCAR EN LUGAR EQUIVOCADO.

ANTHONY DE MELLO.
Un vecino encontró a Nasruddin cuando éste andaba buscando algo de rodillas.

“¿Qué andas buscando, Mullah?”.

“Mi llave. La he perdido”.

Y arrodillados los dos, se pusieron a buscar la llave perdida. Al cabo de un rato dijo el vecino”.

“¿Dónde la perdiste?”.

“En casa”.

“¡Santo Dios! Y entonces, ¿por qué la buscas aquí?

“Porque aquí hay más luz”.

¿De qué vale buscar a Dios en lugares santos si donde lo has perdido ha sido en tu corazón?

1 comentario:

  1. Amar a Dios y al prójimo es lo mismo. No busques a Dios en otro lugar que no sea la Eucaristía y tu prójimo; principalmente en los más necesitados.

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