lunes, 9 de mayo de 2016

VIEJOS REFRANES.




(Gianni Rodari. Cuentos por teléfono)

- De noche – sentencia un Viejo Proverbio -, todos los gatos son pardos.
- Y yo soy negro – dijo un gato negro atravesando la carretera.
- Es imposible: los Viejos Proverbios tienen siempre razón.
- Pero yo soy negro igualmente – repitió el gato.
Por la sorpresa y por la amargura el Viejo Proverbio cayó del techo y se rompió una pierna.

Otro Viejo Proverbio fue a ver un partido de fútbol, se alejó con un jugador y le susurró al oído:
- ¡El que juega solo hace por tres!
El jugador intentó jugar el balón solo, pero aquello era un aburrimiento como para morirse, por lo tanto volvió al equipo.
El Viejo Proverbio, por el desatino, se enfermó y tuvieron que quitarle las amígdalas.

Una vez tres Viejos Proverbios se encontraron y apenas habían abierto la boca empezaron a litigar:
- El que empieza bien está a mitad de la obra – dijo el primero.
- En absoluto – dijo el segundo -, la virtud está en el medio.
- Gravísimo error –exclamó el tercero -, lo dulce está en el fondo.
Se agarraron por los pelos y todavía están peleando.

Después está la historia de aquel Viejo Proverbio que tenía ganas de comer una pera, y se puso bajo el árbol, y mientras tanto pensaba: “Cuando la pera está madura cae sola”.
Pero la pera cayó sólo cuando estaba marchita y podrida y se despachurró en la cabeza del Viejo Proverbio, que por disgusto puso la renuncia.

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