viernes, 3 de junio de 2016

EL ZORRO MUTILADO.

ANTHONY DE MELLO.
Fábula del místico árabe Sa´di:

Un hombre que pasaba por el bosque vio un zorro que había perdido sus patas, por lo que el hombre se preguntaba cómo podría sobrevivir. Entonces vió llegar a un tigre que llevaba una presa en su boca.

El tigre ya se había hartado y dejó el resto de la carne para el zorro. Al día siguiente Dios volvió a alimentar al zorro por medio del mismo tigre. El comenzó a maravillarse de la inmensa bondad de Dios, y se dijo a sí mismo: "Voy también yo a quedarme en un rincón confiando plenamente en el Señor, y éste me dará cuanto necesito".

Así lo hizo durante muchos días, pero no sucedió nada y el pobre hombre ya estaba casi a las puertas de la muerte cuando oyó una voz que le decía: "Oh, tú que te hayas en la senda del error, abre tus ojos a la verdad, sigue el ejemplo del tigre y deja ya de imitar al pobre zorro mutilado".

Por la calle vi a una niña aterida y tiritando de frío dentro de su ligero vestidito y con pocas perspectivas de conseguir una comida decente. Me encolericé y le dije a Dios: "¿Por qué permites estas cosas? ¿Por qué no haces nada para solucionarlo?".

Durante un rato Dios guardó silencio, pero aquella noche, de improviso, me respondió: "Ciertamente que he hecho algo, te he hecho a tí"

1 comentario:

  1. Ante un problema, acostumbramos a tomamos el camino que equivocadamente creemos que es el que nos conviene, el de la indiferencia y la comodidad; el de dejar a Dios o a los demás que sean quienes carguen con la responsabilidad de solucionar los problemas del mundo. Nos damos cuenta de nuestra postura egoísta, cuando esa ayuda la necesitamos nosotros y vemos con amargura que los demás se comportan como nosotros.

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