domingo, 25 de septiembre de 2016

LA ESCLAVA.


ANTHONY DE MELLO.

Un rey muslmán se enamoró locamente de una joven esclava y ordenó que la trasladaran a palacio. Había proyectado desposarla y hacerla su mujer favorita. Pero, de un modo misterioso, la joven cayó gravemente enferma el mismo día en que puso sus pies en el palacio.

Su estado fue empeorando progresivamente. Se le aplicaron todos los remedios conocidos, pero sin ningún éxito. Y la pobre muchacha se debatía ahora entre la vida y la muerte.

Desesperado, el rey ofreció la mitad de su reino a quien fuera capaz de curarla. Pero nadie intentaba curar una enfermedad a la que no habían encontrado remedio los mejores médicos del reino.

Por fin se presentó un "hakim" que pidió le dejaran ver a la joven a solas. Después de hablar con ella durante una hora, se presentó ante el rey que aguardaba ansioso su dictamen.

"Majestad", dijo el "hakim", "la verdad es que tengo un remedio infalible para la muchacha. Y tan seguro estoy de su eficacia que, si no tuviera éxito, estaría dispuesto a ser decapitado. Ahora bien, el remedio que propongo se ha de ver que es sumamente doloroso..., pero no para la muchacha, sino para vos, Majestad".

"Dí qué remedio es ése", gritó el rey, "y le será aplicado, cueste lo que cueste".

El "hakim" miró sucesivamente al rey y le dijo: "La muchacha está enamorada de uno de vuestros criados. Dadle vuestro permiso para casarse con él y sanará inmediatamente".

¡Pobre rey...! Deseaba demasiado a la muchacha para dejarla marchar. Pero la amaba demasiado para dejarla morir.

¡Cuidado con el amor!Si te aventuras en él, él será para ti la muerte.

sábado, 24 de septiembre de 2016

LA MANZANA PERFECTA.


Apenas había concluido Nasruddin su alocución cuando un bromista de entre los asistentes le dijo: "En lugar de tejer teorías espirituales, ¿por qué no nos muestras algo práctico?".

El pobre Nasruddin quedó absolutamente perplejo. "¿Qué clase de cosa práctica quieres que te muestre?", le preguntó.

Satisfecho de haber mortificado al mullah y de causar impresión a los presentes, el bromista dijo: "Muéstranos, por ejemplo, una manzana del jardín del Edén".

Nasruddin tomó inmediatamente una manzana y se la presentó al individuo. "Pero esta manzana", dijo éste, "está mala por un lado. Seguramente una manzana celestial debería ser perfecta".

"Es verdad. Una manzana celestial debería ser perfecta", dijo el mullah. "Pero, dadas tus reales posibilidades, esto es lo más parecido que jamás podrás tener a una manzana celestial".


¿Puede un hombre esperar ver una manzana perfecta con una mirada imperfecta?

¿O detectar la bondad en los demás cuando su propio corazón es egoísta?

viernes, 23 de septiembre de 2016

LA OVEJA PERDIDA.


Parábola para educadores religiosos:

Una oveja decubrió un agujero en la cerca y se escabulló a trávés de él. Estaba feliz de haber escapado. Anduvo errando mucho tiempo y acabó desorientándose.

Entonces se dio cuenta de que estaba siendo seguida por un lobo. Echó a correr y a correr..., pero el lobo seguía persiguiéndola. Hasta que llegó el pastor, la salvó y la condujo de nuevo, con todo cariño, al redil.

Y a pesar de que todo el mundo le instaba a lo contrario, el pastor se negó a reparar el agujero de la cerca.

jueves, 22 de septiembre de 2016

REBELDES DOMESTICADOS.


Era un tipo difícil. Pensaba y actuaba de distinto modo que el resto de nosotros. Todo lo cuestionaba. ¿Era un rebelde, o un profeta, o un psicópata, o un héroe? "¿Quién puede establecer la diferencia?", nos decíaos. "Y en último término, ¿a quién le importa?".

De manera que le socializamos. Le enseñamos a ser sensible a la opinión pública y a los sentimientos de los demás. Conseguimos conformarlo. Hicimos de él una persona con la que se covivía a gusto, perfectamente adaptada. En realidad, lo que hicimos fue enseñarle a vivir de acuerdo con nuestras expectativas. Le habíamos hecho manejable y dócil.

Le dijimos que había aprendido a controlarse a sí mismo y le felicitamos por haberlo conseguido. Y él mismo empezó a felicitarse también por ello. No podía ver que éramos nosotros quienes le hablamos comquistado a él.

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Un individuo enorme entró en la abarrotada habitación y gritó: "¿Hay aquí un tipo llamado Murphy?". Se levantó un hombrecillo y dijo: "Yo soy Murphy".

El inmenso individuo casi lo mata. Le rompió cinco costillas, le partió la nariz, le puso los ojos morados y le dejó hecho un guiñapo en el suelo. Después salió pisando fuerte.

Una vez que se hubo marchado, vimos con asombro como el hombrecillo se reía entre dientes. "¡Cómo he engañado a ese tip!", dijo suavemente. "¡Yo no soy Murphy!" ¿ja ja ja!".

Una sociedad que domestica a sus rebeldes ha conquistado su paz, pero ha perdido su futuro.

miércoles, 21 de septiembre de 2016

CAMBIAR YO PARA QUE CAMBIE EL MUNDO.


ANTHONY DE MELLO.

El sufí Bayazid dice acerca de sí mismo:
"De joven yo era un revolucionario y mi oración consistía en decir a Dios: "Señor, dame fuerzas para cambiar el mundo".

"A medida que fue haciéndome adulto y caí en la cuenta de que me había pasado media vida sin haber logrado cambiar a una sola alma, transformé mi oración y comencé a decir: "Señor, dame la gracia de transformar a cuantos entran en contacto conmigo. Aunque sólo sea a mi familia y a mis amigos. Con eso me doy por satisfecho".

"Ahora, que soy un viejo y tengo los días contados, he empezado a comprender lo estúpido que yo he sido. Mi única oración es la siguiente: "Señor, dame la gracia de cambiarme a mí mismo". Si yo hubiera orado de este modo desde el principio, no habría malgastado mi vida.

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Todo el mundo piensa en cambiar a la humanidad.
Casi nadie piensa en cambiarse a sí mismo.

martes, 20 de septiembre de 2016

ORACIÓN OFENSIVA Y DEFENSIVA.


ANTHONY DE MELLO.

El equipo de fútbol católico se dirigía a jugar un importante partido. Un periodista subió al mismo tren y entrevistó al entrenador.

"Tengo entendido", le dijo el periodista, "que llevan con ustedes a un capellán para que rece por el triunfo del equipo. ¿Tendría usted inconveniente en presentármelo?".

"Con mucho gusto", respondió el entrenador. "¿A cuál de ellos desea conocer: al capellán ofensivo o al defensivo?".

lunes, 19 de septiembre de 2016

ODIO RELIGIOSO.


ANTHONY DE MELLO.

Le decía un turista a su guía:
"Tiene usted razón para sentirse orgulloso de su ciudad. Lo que me ha impresionado especialmente es el número de iglesias que tiene. Seguramente la gente de aquí debe de amar mucho al Señor".

"Bueno...", replicó cínicamente el guía, "tal vez amen al Señor, pero de lo que no hay duda es de que se odian a muerte unos a otros".


Lo cual me recuerda a aquella niña a la que preguntaron:
"¿Quiénes son los paganos?". Y ella respondió: "Los paganos son personas que no se pelean por cuestiones de religión".